Desde ya hace unos meses, la mayoría del tiempo que dedico a jugar algún videojuego, es en el móvil. Y no es que sea un mega fan de ello, de hecho, suelo ser muy quisquilloso con los juegos móviles, y un reacio defensor de que los juegos en vertical son de gente de bien.

Sin embargo, aquí estoy, con un serio vicio con Fire Emblem: Heroes y Dragalia Lost, y con intenciones de jugar otros tantos más, como mi amado y odiado Animal Crossing: Pocket Camp, que lleva cosa de año y medio instalado en mi móvil, pero en todo ese tiempo no le he dedicado más de 5 horas; y ese es el que mejor queda parado, porque vaya que me quedo en puras intenciones.

Los gachas, los malditos gachas

¿Alguna vez han visto esas máquinas con bolitas de plástico que trae un artículo sorpresa? Pues en Japón se les conoce como gashapon, y tal como ocurre con el pachinko, estas máquinas suelen tener una temática de algún videojuego o anime popular. El fin de las máquinas gashapon es incitar a las personas a completar una colección de artículos (figuras, por lo general), y como podrán imaginar, el asunto se puede volver algo complicado, porque cada que pagues por una bolita, tu suerte decidirá lo que te tocará.

Es normal que esto que les acabo de contar les parezca familiar, porque este modelo de negocios fue adaptado a medios digitales, dando nacimiento a los juegos gacha. Los hay de todo tipo, pero suelen ser casi siempre títulos free-to-play con aires de RPG, y poco más.

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Cambiando las figuras por cartas, personajes u otros objetos, este mecanismo ”gacha” te permite hacer un roll, que dependiendo de absolutamente nada más que la suerte, te dará tu premio en cuestión. Este sistema es tan malo o incluso peor para los jugadores que el que presentan las máquinas, porque en la mayoría de los juegos, existen objetos en concreto con una probabilidad de aparecer incluso menor que el resto.

Tal vez en otro artículo toque el lado malo de los gachas o los micropagos en general, y los serios problemas que pueden causar para la salud mental y estabilidad financiera de los jugadores, pero por ahora simplemente me limitaré a decir que como todo en la vida, hay buenos y malos; algunos gachas afortunadamente tienen políticas bastante amigables con el consumidor, dígase Sdorica o Girls’ Frontline, y otros, como Fate/Grand Order o Grand Summoners, además de tu dinero, también se llevarán tu alma.

Cuando ya es muy tarde para jugar

Sé que no soy el único que instala juegos tan solo con ver un arte bonito en su ícono, a todos nos pasa. Y esto no pasa únicamente en juegos móviles, en consolas y sobre todo en PC ocurre muchísimo, pero a diferencia de otras plataformas, en los móviles suelen haber más opciones (y todas muy parecidas).

Pasa que un día me descargo War of Crown, un free-to-play con un arte precioso y una banda sonora ridículamente buena, entonces dispongo a jugarlo y después de unos minutos me quedo con un muy buen sabor de boca.

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De repente, mientras perdía el tiempo y me topaba con el ícono de la app, pensaba: ”Qué buen juego, a ver si entro al rato”, así durante cosa de un año, hasta que me tocó renovar de móvil y fui instalando todo lo que tenía en el anterior. Descargué todo, o casi todo, porque no podía encontrar War of Crown en la tienda; pensé que tal vez el juego no era compatible con mi dispositivo, digo, es algo que suele pasar, o que tal vez ya no estaba disponible en mi región, así que hice una búsqueda rápida en Google para descargar la primera apk que encontrase.

War of Crown llevaba tres meses cerrado.

No se imaginan la frustración que sentí. En un principio no entendía cómo un juego tan bueno había fracasado, pero luego me di cuenta de que los gachas son así, desechables y con fecha de caducidad; porque todos corren con el peligro de ser cerrados, y con ello todas las horas y dinero invertidos, se irían a la basura. Incluso titanes como The Alchemist Code o Final Fantasy Brave Exvius pueden desaparecer si el estudio detrás de ellos toma decisiones equivocadas.

Este caso se ha repetido en varias ocasiones, con el cierre de Tales of the Rays hace cosa de un año, y Digimon Links, que el 30 de julio dirá adiós. Ambos títulos estuvieron en mi teléfono mucho tiempo, y nunca pasé siquiera del tutorial, cosa que me sabe mal, porque aunque no me perdí de grandes referentes en el género, sí que me quedé con ganas de jugar más.

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Destiny Child, otro juego del que no he pasado del tutorial

Pero, ¿por qué sucede esto? Simple, porque los gachas son demasiado complejos y te exigen mucho, tanto así que se convierten en un trabajo secundario, algo qué hacer religiosamente todos los días. Avanzar en la historia, terminar los eventos, hacer tus respectivos rolls, farmear materiales… y así hasta el infinito. Este nivel de compromiso crea un rechazo inherente a estos juegos, porque pese a que un título nos ofrezca una propuesta divertida y justa, siempre quedará esa estaca clavada de aquel título tan parecido que más nos hizo sufrir que pasarla bien.

Así pues, una de las razones más importantes en el fracaso de un título se debe al rechazo de su comunidad, porque cuando un desarrollador comienza a usar practicas desagradables, los jugadores van a responder. Hay ocasiones en las que pagar $10 dólares para ahorrarte un mes de trabajo no viene mal, tampoco es que sea necesario, pero entra en la línea gris de lo aceptable; el problema viene cuando el título te exige pagar para progresar, porque nos sentimos engañados y atacados.

Sí, le procrastinación puede matar a un gacha, pero es culpa de las compañías. Si se implementaran sistemas que traten con decencia a los usuarios, no existiría ese sentimiento de resentimiento dentro y fuera de la comunidad. Lamentablemente, en este caso por uno(s) pagan todos. Al final terminamos entrando solamente por nuestra recompensa diaria y para darnos cuenta que no tenemos ni un solo item para realizar una invocación.

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El bueno no tan bueno

Nunca hay que juzgar un gacha por los regalos que te da al inicio, ni siquiera por sus primeros meses de vida, porque te puedes llevar una sorpresa. Tal como si se tratara al conocer a una persona, los gachas suelen mostrar su mejor cara al inicio; te dan muchos materiales, personajes y eventos atractivos, y te hacen sentir a gusto, porque no te calientas la cabeza pensando en qué tendrás qué hacer para conseguir lo que quieres, simplemente pasará si juegas lo suficiente. Hasta que te das cuenta que no es así.

Los títulos más recientes al pasar por ese efecto han sido Shin Megami Tensei Liberation Dx2 y Star Ocean: Anamnesis, ambos parecían tener una buena cantidad de usuarios, ofrecían contenido interesante y el feedback de la gente se hacía notar, pero con el tiempo la cosa se empezó a torcer, los drop rates eran cada vez peores, la monetización se hizo más agresiva, y en definitiva, dejó de ser divertido jugar.

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De todo esto puede surgir la duda de por qué las compañías se disparan en el pie, pues si conservaran a una comunidad grande, activa y feliz, no habría razón de cerrar sus títulos, y así podrían tener ganancias por mucho más tiempo; la respuesta es sencilla: dinero fácil. Tan solo basta con retomar los títulos de Bandai Namco que mencioné anteriormente, Tales of the Rays y Digimon Links, ambos solo fueron lanzados para hacer dinero lo más pronto posible, y después de cumplir su objetivo, desaparecer como si nunca hubiesen existido, demostrando el nulo interés de su compañía con la comunidad.


Tampoco se trata de estigmatizar a los gachas, porque como dije antes, hay buenos y malos, solo hay que saber elegir. De cierto modo, la procrastinación en los gachas vendría a ser el otro lado de la moneda respecto a la actitud de las personas con estos juegos, porque si nos vamos del otro lado, podríamos hablar de la adicción que sufren varias personas, y de todos los problemas que eso conlleva. Claro, me gustaría jugar a todos esos gachas de calidad que hay en el mercado, pero la pereza me invade cuando veo la profundidad de cada uno, lo cual es un poco irónico, pues esa misma profundidad está hecha para atraer a los usuarios.

Al final creo que más allá de mis dos o tres juegos predilectos, tratar de dedicar mi tiempo a algo más es tan solo engañarme, porque estoy bastante seguro que no abriré ese juego más de dos veces en mi vida. Tal vez hasta que llegue el próximo hit en juegos de móviles, por fin me atreva a prestarle atención a otro gacha (te estoy hablando SINoALICE) que no sea de Nintendo.

Si nunca han jugado a un gacha, los animo a hacerlo, y desde ya recomiendo los títulos de los que he hablado bien en el artículo. Mi idea no es asustarlos haciéndoles creer que los gachas son un mal salido del infierno, porque hay juegos que les harán pasar un buen rato en el móvil. Solamente no jueguen Fate/Grand Order.

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