Si hay algo no relacionado a juegos que me gusta, y mucho, es la mitología nórdica y todo lo que tenga que ver con los pueblos vikingos. Si a eso sumamos el género Real-Time Strategy, que a pesar de no ser algo que suelo jugar, me gusta bastante, Northgard pasa a ser casi una elección obvia a la hora de probar un juego. ¿Y saben? Ha sido muy agradable!

¿Qué es Northgard?

Northgard nos cuenta una historia de venganza, de como Rig busca destruir al Clan del Cuervo, responsables por la muerte de su padre, el difunto Rey, y así hacer justicia, mientras lleva a su gente a explorar nuevas tierras, asentarse, obtener riquezas y sobrevivir a los fríos y crudos inviernos. Si bien la historia no destaca por su originalidad ni es nada del otro mundo, es un buen hilo conductor para avanzar a través de los capítulos en lugar de simplemente ir uno tras otro sin contexto alguno.

A pesar de que los primeros capítulos intentan llevarnos de la mano y sugerir qué es lo que deberíamos hacer para avanzar, la verdad es que incluso en la dificultad mínima (normal), los desafíos comienzan de inmediato. Como todo RTS, lo que tenemos que hacer es gestionar a nuestras unidades, hacer que los aldeanos consigan recursos, construyan defensas y entrenen para ser los mejores guerreros. Sin embargo, solo se nos enseña lo básico y el resto depende absolutamente de nosotros y nuestra curiosidad para explorar las distintas opciones disponibles en las interfaces.

Conquistar y sobrevivir

En cada partida, lo primero que tendremos que hacer es encargar a que los exploradores descubran nuevas áreas que conquistar y en las cuales trabajar, sin descuidar las necesidades del clan. Mantener un equilibrio entre las recursos consumidos por la población y también los necesarios para asignar especialidades como guerreros, pescadores o sabios es clave para sobrevivir, no solo diariamente, sino que también al invierno que llega anualmente y a los distintos eventos aleatorios que podrían poner en peligro lo conseguido, tales como las plagas, terremotos o invasiones de otros clanes y enemigos.

Además de lo anterior, que es lo mínimo necesario para avanzar, podremos dedicarnos a conseguir otro tipo de recursos como metal, piedras, dinero y sabiduría. Los primeros serán útiles tanto para comerciar con otros clanes como también para mejorar nuestras construcciones, mientras que la sabiduría es necesaria para conseguir habilidades y bendiciones de supervivencia, guerra y negociación.

Y si lo nuestro no fuese la guerra, en Northgard destrozar a nuestro enemigo no es la única forma de conseguir la victoria, ya que a través de expediciones en barcazas podemos, además de conseguir recursos, intentar obtener victorias estratégicas consiguiendo puntos de fama/sabiduría, tal como en otros juegos del estilo en los que podemos obtener victorias a través de la guerra o la paz.

Una vez concluyamos la historia, Northgard nos ofrece otros dos modos de juegos. El primero, de un jugador, nos enfrenta a otros enemigos en un estilo bastante similar a las escaramuzas de juegos como AoE, permitiéndonos activar/desactivar distintas opciones para jugar de manera personalizada. En el otro modo, multijugador online, enfrentaremos a otros jugadores y pondremos en práctica todas nuestras habilidades de liderazgo y gestión.

Buen port, pero podría ser mejor

Entendiendo a grandes rasgos en qué consiste Northgard, otro punto que me gustaría destacar es que, personalmente, siempre he pensado que los RTS son juegos que no funcionan en consolas y deberían quedarse en PC; este no es el caso. Si bien este título nació en PC, el port de PS4 ha sido muy bien trabajado, haciendo que la gestión de unidades no sea difícil y que la sugerencia de acciones ayude a que el gameplay sea fluido y rápido, tal como este tipo de juegos lo requiere. Sin embaaaaaargo, no todo es bonito. Las interfaces son realmente diminutas, y las inexistentes opciones para agrandar el tamaño del texto hace que descubrir los distintos comandos y opciones se vuelva complicado porque, en serio, a menos que estemos pegados a la pantalla, es imposible de leer.

Y, ¿vale la pena?

Northgard no es un juego perfecto; su historia no es la gran cosa y el tamaño de los textos es realmente molesto mientras nos acostumbramos a jugar, pero en mi opinión no hay más puntos negativos que lo anterior. Como RTS de consola funciona súper bien, el diseño de los escenarios es bonito, tiene buena música y se nota que no es un clon con una skins nórdicas. Es entretenido, hay un buen uso de la mitología y es fácil de jugar; si les gusta el género, no hay ninguna razón por la cual no debieran darle una oportunidad.

 

Este juego fue analizado gracias a un código de descarga proporcionado por Shiro Games.

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