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Análisis de Manifold Garden

Me encantan los juegos de puzzles. Como si no tuviese ya suficiente cosas en la cabeza, la posibilidad de quebrármela aún más es siempre tentadora, y Manifold Garden llegó por fin a consolas para brindarnos un poco de esa placentera frustración que este tipo de juegos suelen ofrecer.

Tomando como base la perspectiva, gravedad e infinidad del espacio, Manifold Garden nos pone en primera persona en un mundo maravillosamente diseñado que exploraremos en un viaje de entre 3 y 5 horas -dependiendo de nuestro ingenio (?). Si bien en primera instancia parece ser bastante complicado, lo cierto es que dedicándonos a estudiar durante algunos segundos las distintas habitaciones o espacios, se vuelve sencillo descubrir qué es lo que debemos hacer, y el verdadero desafío recae mucho más en el cómo vamos a hacerlo.

Menos es más

A primera vista, y en base a los minutos iniciales de juego, Manifold Garden pareciera tener mecánicas bastante sencillas, y es que de cierta es así. A través de la gravedad podremos caminar por las murallas y techos, y de esta manera resolver algunos puzzles bastantes sencillos en espacios cerrados. Una vez que entendemos y dominamos esta mecánica uno tiende a pensar que ya conoce el juego y en adelante solo incrementará su dificultad. ¿Se da este caso? Sí y no.

Cuando tenemos la oportunidad de ir al exterior por primera vez es cuando el juego realmente te sorprende y hace pensar “wow” junto con un “por qué me odio de este manera, esto va a ser muy difícil”. Los puzzles del exterior siguen una lógica bastante similar a los del interior, con la diferencia de que los espacios son bastante grandes y tendremos la posibilidad de caer a un vacío aparentemente infinito, lo que para alguien con vértigo resulta bastante desafiante en un comienzo.

Miramos a nuestra derecha, miramos a nuestra izquierda y vemos enormes estructuras repitiéndose, comenzamos a avanzar y en un mal movimiento caemos. Al inicio la caída parece ser infinita, pero luego de unos momentos nos damos cuenta de que las cosas comienzan a parecer similares unas con otras y es entonces cuando nos damos cuenta como no solo la gravedad tienen un papel importante dentro de este juego, sino que el infinito también, siendo todas esas estructuras a nuestro al rededor, la misma en la que nos encontramos.

Esta nueva mecánica, sumada a la gravedad, no solo nos da la posibilidad de resolver puzzles a gran escala, sino que también nos demuestra que a veces con poco se pueden hacer grandes cosas. Junto con esto, en ocasiones nos encontraremos con puzzles que efectivamente se vuelven más complejos, pero también con otros que parecieran ser de lo más simples y cuya gracia está más que nada en la forma de resolverlos y de maravillarnos a través de sus diseños.

Poca frustración y mucha satisfacción

Como mencioné anteriormente, a medida que avanzamos nos encontraremos puzzles complejos y otros muy simples. Los primeros no son injustos y tampoco son de una dificultad exagerada, la principal diferencia con los simples es que es necesario parar un momento, examinar el entorno, las posibilidades y solo entonces proceder a resolverlos, haciendo que la “frustración” por no poder avanzar de verdad no sea demasiada, y la satisfacción siempre esté presente, tanto en los puzzles complejos como en los simples.

Más que solo puzzles

Decir que un juego es una experiencia a estas alturas puede resultar pretencioso y cliché, pero es que Manifold Garden realmente lo es. Investigando un poco descubrí que su desarrollador, William Chyr, es artista y además físico, con varios trabajos de fotografía y exposición en el cuerpo, y creo que queda de manifiesto.

Los diseños, sobre todo exteriores, son bastante sorprendentes y la forma en que los puzzles se desarrollan en estos demuestra que hay un trabajo bastante grande por detrás. Esto en conjunto con una banda sonora que por momentos me recordó a Vangelis (guardando las diferencias, pero así de buena) hacen que este juego sea mucho más los puzzles, y que cada espacio y habitación termine siendo una pequeña obra de arte.

Además, cabe destacar el siempre bien ponderado modo fotografía está disponible, y nos permite sacar capturas jugando con la luz, colores y ángulos, llegando a crear, de nuevo, pequeñas obras de arte que el mismo desarrollador a través de su cuenta de twitter nos invita a compartir.

Un juego que vale totalmente la pena

Para comenzar a cerrar, no puedo hacer más que halagar este título. Definitivamente es un muy buen puzzle game, con un equilibrio bastante bueno de dificultad y duración, sin llegar a ser frustrante ni tampoco demasiado sencillo, además de no volverse repetitivo en ningún momento. Sus diseños están hechos de tal manera que gran parte de su gracia está en la forma en que puede maravillarte y sorprenderte constantemente, haciéndolo sentir fresco, novedoso y para nada tedioso.

Quizá su único punto “débil”, y lo pongo entre comillas porque fue problemático para mi, pero quizá no para todo el mundo, es que cuesta un poco acostumbrarse a la cámara y la gravedad, ocasionándome un poco de mareo durante al menos la primera hora de juego. A pesar de esto, que comenté en twitter, su desarrollador me escribió dándome a conocer la existencia de una opción en la configuración para hacer que las transiciones de la cámara se ejecuten de forma instantánea, lo que efectivamente ayuda con los mareos, pero también confunde un poco respecto a nuestra posición y la perspectiva.

Este juego fue analizado gracias a un código de descargada proporcionado por William Chyr Studio para Nintendo Switch.

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