Analisis Tako-reviews

Análisis de World’s End Club

Hace tiempo les había hablado de Death Come True, el primer “videojuego” de el estudio Too Kyo Games y publicado por IzanagiGames, pero que más que un juego se trataba de una película interactiva; World’s End Club, por otro lado, es realmente el primer juego como tal del estudio, siendo dirigido por las mentes detrás de Danganronpa y la saga Zero Escape, y los escenarios a cargo del director de esta última, Kotaro Uchikoshi, estamos frente a un juego que si bien está lejos de ser perfecto y alcanzar el nivel de ambas sagas, tiene bastantes cosas interesantes que ofrecer, pero ojo, esta edición para Apple Arcade no está completa, y si queremos disfrutar del full game, será necesario esperar un año más para su lanzamiento en Nintendo Switch.

World’s End Club, originalmente titulado Death March Club, es una especie de híbrido entre plataformas, puzzles y algo de point-and-click, ofreciéndonos una experiencia de juego similar a las dos sagas anteriormente nombradas, en las que tendremos secciones de historia y otras de gameplay, siendo las primeras por lejos el punto más fuerte del juego.

En este título conoceremos a los miembros de “El Club de la Buena Estrella” (o Losers Club en inglés), quienes han sido seleccionados para asistir a un viaje de estudio, cuando súbitamente cae un meteorito sobre la tierra, todo se va a negro, y los 11 integrantes del club aparecen en un parque acuático. Confundidos, perdidos y con brazaletes en sus muñecas, nuestros protagonistas conocen Pielope, una especie de arlequín que los pone al tanto de la situación; han sido secuestrados y están obligados a participar de el “Game of Fate”, donde los participantes deberán luchar entre ellos para poder escapar (Zero Escape vibes, ¿alguien?).

Para no entrar en spoilers, solo diré que el juego es mucho más en cuanto a su historia, y eso es solo la introducción. Posteriormente, a través de la exploración plataformera, podremos controlar a varios miembros del club, tomar decisiones para elegir uno u otro camino y de esta manera conocer en mayor profundidad a los personajes, además de ir despertando sus poderes ocultos uno a uno (sí, poderes), para enfrentarse a algunos enemigos, resolver puzzles y avanzar en la historia.

Respecto a los personajes, debo decir que si bien son interesantes y entretenidos, les faltó bastante contenido. En primera instancia son bastante similares a los de la saga Zero Escape, es decir, la forma en que los conocemos es la forma en que se mantienen dentro de la totalidad del juego. Sin embargo, son menos profundos que los de dicha saga y dejan con gusto a poco. A pesar de lo anterior, de su superficialidad y carencia de desarrollo, hay algunos momentos especiales entre varios de ellos que poco a poco si consiguen hacer que nos preocupemos y nos terminen importando. Lo que quiero decir es que a pesar de sus carencias, no son personajes genéricos en cuanto a su personalidad y tienen algo de carisma.

Para avanzar, conocer a los personajes y el desarrollo de la historia, el juego nos ofrece jugar por secciones. Primero tenemos secciones de historia en las que veremos como los personajes interactúan, y luego secciones de gameplay. Como mencioné en un principio, World’s End Club es una especie de híbrido entre varios géneros. En general el gameplay consiste en plataformas en formato 2D Sidescrolling, en las cuales podremos manejar a alguno de los personajes para explorar distintos lugares. Mientras nos encontremos en este modo, tendremos que resolver algunos puzzles quizá demasiado simples y que la verdad perfectamente podrían no estar, sin afectar la experiencia de juego en absoluto, además de enfrentarnos a algunos enemigos.

Las peleas son casi en un formato point-and-click, en las que tendremos que cargar la habilidad del personaje, apuntar al enemigo y lanzar el ataque. No hay más ciencia que eso, no hay dificultad ni nada con lo que calentarse la cabeza. Si bien esta simplicidad puede sonar aburrida, le da un poco más de contenido al juego para que no sea solo diálogo y correr de un lado a otro, lo que finalmente termina sumando más de lo que resta, además de servir como punto para conocer más a algunos personajes y que se den interacciones entre ellos.

Entendiendo ya en qué consiste el gameplay y la historia en líneas generales, es momento de decir esto que tanto me duele -porque Kotaro Uchikoshi es uno de mis directores favoritos y quisiera no tener que criticar su trabajo-, pero considerando el tipo de juego frente al que estamos y que su historia sea el punto más fuerte, es justamente aquí donde flaquea. Y no, no es que la historia sea mala (porque no lo es), pero su problema más grande está en los giros argumentales.

Como era de esperar en un juego de este tipo y de estos directores, cuenta con varios giros argumentales, algunos bastante predecibles. En el caso de la saga Zero Escape también se daba este tipo de giro predecibles, pero siempre generaban algún tipo de impacto, cosa que acá no se da totalmente. Eso sí, y como factor a tener 100% presente, es que en los videojuegos de Kotaro Uchikoshi, el argumento se presenta en un constante in crescendo hasta llegar a una conclusión que nunca decepciona, y como ya les mencioné, la versión del juego para Apple Arcade no está completa, por lo que finaliza con un cliffhanger bastante anti climático y que me dejó con una sensación un poco extraña.

Para ir terminando, pero no por eso menos importante, me gustaría hablar sobre el apartado artístico y la banda sonora. En primer lugar, siempre sentí que a pesar de que la saga de Zero Escape y Danganronpa son bastante simples gráficamente hablando, su diseño de personajes y dirección de arte en general era muy característica, algo que acá la verdad no es así. Los personajes fueron diseñados por Take (Pokemon Sun & Moon), y si bien están lejos de ser malos diseños, no se sienten característicos, sino que algo genéricos. La banda sonora, por otra parte, acompaña bastante bien durante todo el juego, ayudando a crear buenos ambientes tanto de tranquilidad y relajo como de tensión, que finalmente es algo fundamental para mi.

Teniendo todo lo anterior en consideración, creo que World’s End Club es un buen primer juego para dos de las mentes más brillantes dentro del género de las novelas visuales y puzzle games. Sin embargo, quizá las expectativas que uno pueda tener podrían a llegar a jugar en contra. Además, no sé qué tan recomendable sea tener una primera aproximación al título en Apple Arcade, no porque sea incómodo de jugar (tenemos la opción de usar un control de PS4, por ejemplo) o tenga bajo rendimiento, sino porque el juego está incompleto, y en ese caso creo que es una mucho mejor idea esperar al lanzamiento completo del juego para Nintendo Switch, el próximo año.

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